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Nosotros estuvimos ahí, la guerra en Siria

El pasado 27 de abril, tuve el honor de poder asistir a un evento llamado: “Nosotros estuvimos ahí: el conflicto”. Que fue un evento donde se habló sobre la guerra en Siria, en el museo imperial de guerra, en Londres. Ahí, mucha gente que vivió el conflicto que existe en Siria, hablaron sobre sus experiencias y contribuyeron con sus perspectivas. Ciudadanos sirios, refugiados, periodistas de la BBC que estuvieron cubriendo el conflicto, voluntarios y trabajadores, directores de documentales. Todos estaban ahí por una sola razón, que es compartir sus puntos de vista con nosotros, la gente que estamos fuera de la situación.

Cuando llegué, noté que había varias mesas alrededor de la terraza. Yo había pensado que sería una conferencia donde cada participante daría un discurso y después, tal vez contestar algunas preguntas. Fue un evento mucho más casual. Los asistentes estábamos invitados a tomar una silla y sentarnos en cualquier espacio que pudiéramos encontrar y escuchar a cada hablante, quienes se sentarían uno en cada mesa. Mi corazón salto, yo esperaba poder escuchar desde la seguridad de la audiencia, pero ahora tendría que interactuar y hacer preguntas. Estaba algo nerviosa de preguntar algo que resultara grosero, o tal vez intimidante. La experiencia que gané va más allá de cualquier cosa que pude haber esperado.

Aún al escribir esto, no estoy segura de por donde comenzar. Tuve la oportunidad de hablar con cuatro diferentes personas: dos refugiados, uno de la ciudad de Alepo y el otro de Damasco. Una profesora de inglés británica, que enseño en Siria del 2006 al 2007. Y un investigador alemán, quien visitó Siria para uno de sus estudios en el 2013.

Todos ellos contribuyeron con sus experiencias, el miedo, el dolor y la pena. Como no quiero dejar fuera ni una sola parte de todo lo que escuche voy a escribir este artículo en secuencia de eventos. Esta primera parte es lo que Ahmad y Bassel me describieron sobre la historia de Siria y cómo fue que comenzó la guerra. Ellos contestaron mi pregunta: ¿Cómo comenzó todo?

Primero, Siria por fin se independizo en 1945. Pero seguía teniendo conflictos con Turquía, los países árabes, Palestina e Israel. En 1958 Siria tuvo una coalición con Egipto, pero esta solo duro hasta 1961. La tensión y los conflictos militares fueron una amenaza para Siria hasta 1970, cuando Hafez al-Assad se convirtió en el centro de atención y luego en 1971 se volvió presidente de Siria. Ganó con la mayoría de los votos y por primera vez desde 1946, hubo una estabilidad política y económica en Siria, lo cual ayudo a convertirle en un país en vías de desarrollo. El régimen, que es como le conocen, prometió un modelo socio-demócrata para el país, y viendo el progreso que trajo durante sus primeros años al mando, la gente le creyó, eso hasta que la represión comenzó.

Durante los años ochentas y los noventas, el régimen comenzó a aherrojar las protestas en las que se pedía libertad de opinión. Al-Assad excedió el tiempo autorizado para estar en el gobierno y la gente no tenía permiso de ejercer su voto o elegir. Aunque, la gente tenía trabajo, casas, y demás servicios, la desigualdad, la corrupción y la opresión fue demasiado; la gente de Siria quería lo que él había prometido: una democracia.

Mientras compartían sus historias, y a pesar de que ambos aceptaron que la gente estaba enojada también tenían miedo. Miedo a las repercusiones que rebelarse contra el régimen podría causar. No era solo temor por la seguridad personal, pero también temor por la seguridad de las familias de los protestantes, sus amigos y círculo social. La mayoría de los afectados eran las personas que vivían en las aldeas y pueblos remotos, lejos de las grandes ciudades. Era la división entre el pobre y el rico. El siguiente capítulo comienza cuando Hafez al-Assad muere en el 2000.

El siguiente candidato para tomar el poder era su hijo Bashar Hafez al-Assad. “Nosotros votamos por él porque pensamos que sería diferente” dijo Ahmad “Él estudio en Londres, experimento el multiculturalismo y el desarrollo en otro país, en otra cultura. Su esposa es británica. El prometió un nuevo comienzo, compartió sus conocimientos y dijo que estábamos listos para un cambio”. La realidad era, que estaba mintiendo. Cuando se volvió presiente, poco cambio en la vida de los sirios. La opresión, la corrupción y la desigualdad continuaron. La riqueza se compartía solo entre las clases altas y los amigos y conocidos del nuevo presidente, el resto de los ciudadanos fueron dejados atrás. “Supongo que debimos preverlo” me dijo Bassel “La constitución siria establecía que solo personas arriba de los cuarenta años podían ser presidente. Bashar y sus diputados tuvieron una reunión a puerta cerrada y en un día cambiaron el articulo a 34 años, para que él pudiera subir al poder. Pero nosotros necesitábamos esperanza, y él nos dio esperanza”.

Después de solo tres años de su mandato, la gente comenzó a quejarse de que seguían asustados y enojados. “Fuimos engañados” Esa era la percepción que la gente tenía del nuevo régimen “Pero él pretendía que todo estaba bien, que el país estaba bien y al mismo tiempo, reprimía protestas y silenciaba a las personas que se atrevían a cuestionar su liderazgo”. Es aquí cuando la historia de Kate, la maestra de inglés voluntaria en Siria del 2006 al 2007, es clave para corroborar las historias de Ahmad y Bassel.

 “Cuando llegué a Siria en el 2006, comencé a enseñar en Alepo, en la escuela del British Council. Todos mis estudiantes eran de clase media-alta o ricos, todos ellos con buena educación académica, con un buen dominio del inglés” Decía mientras sacaba de su bolso un montón de cartas hechas a mano y dibujos que sus estudiantes le dieron como despedida, ella guarda cada una de ellas “Cuando escuchaba las opiniones sobre la situación de Siria o sus opiniones políticas, todos ellos parecían muy contentos con el gobierno, no tenían quejas, y tenían opiniones positivas sobre el futuro de su país”. Ella suspira “Pero después me ofrecí como voluntaria para cubrir algunos meses fuera de la ciudad. A los poblados más alejados. Y todo era completamente diferente” esto me golpeo con realidad, sentía que podía entenderlo “Tan pronto como llegué a la nueva escuela, pude notar la gran diferencia de la infraestructura. Construida pobremente, sin suficientes materiales ni equipo de trabajo. El director me advirtió: -Por ningún motivo debes fomentar o involucrarte en debates políticos con los estudiantes. Aquí no tenemos permitido discutir con ellos estos temas-. La diferencia no solo era económica, pero también las libertades de los pobres y los trabajadores eran restringidas”.

Ella nos contó que los estudiantes de estas escuelas se juntaban para hablar y quejarse del régimen. Se escondían para poder debatir y contarle a ella como sus padres tenían problemas financieros, como el gobierno les había prometido más oportunidades y mejores condiciones de vida, pero solo les dio inequidad e injusticia.

Ahmad me contó que, en el 2011, la violencia contra los protestantes incremento. La gente era encarcelada solo por manifestarse. Aunque los movimientos eran pacíficos, si la policía o el ejercito te atrapaba, terminarías en la cárcel. Durante dos años más, las demostraciones contra el régimen fueron silenciadas hasta que la gente tuvo suficiente. En el 2013, un grupo conocido como “los rebeldes” se unieron y comenzaron a atacar al ejército. El problema era que ellos no estaban tan bien organizados, no tenían entrenamiento o conocimientos de combate, pero había comenzado: la guerra civil.

El primer ataque severo fue perpetrado por el régimen. Una bomba química mato a cientos de civiles y rebeldes en Damasco, en el 2013. El régimen era apoyado por Rusia. Ellos me dijeron que Rusia siempre había tenido bases militares en Siria y sus aledaños, también, que el gobierno ruso apoyaba al gobierno de los al-Assad, a Iran y al grupo Kurdo. Al mismo tiempo, Estados Unidos y otros aliados de Europa, como Francia, Reino Unido y Alemania estaban “del lado” de los rebeldes.

En el 2015 el régimen libero a varios criminales de las cárceles en Siria, con el fin de tenerlos como aliados. Ellos atacaban a los civiles y se infiltraban para localizar a los rebeldes, eran como espías trabajando para el régimen.

Entonces la situación se complicó. El grupo conocido como DAESH emergió de la nada. Con un ejército increíblemente fuerte, DAESH mejor conocido como ISIS en los países occidentales, comenzó a atacar a todo y a todos. El verdadero significado de su nombre es “al-Dawla al-Islamiya fi al-Iraq wa al-Sham” que se traduce como “El estado Islámico de Iraq y Siria”. Ambos, Ahmed y Bassel me dijeron lo mismo, con diferentes palabras, pero la misma idea: “Nosotros no sabemos porque se involucraron en el conflicto, o como fue que comenzaron. Suponemos que imitan a Al qaeda, están en contra de todos: el régimen, los kurdos, los rebeldes. Cada grupo que no apoye sus ideas extremistas y su visión enferma del islam debe ser eliminado”. Ellos también me dijeron algo que considero muy importante compartir: “Ellos son mucho más peligrosos para los musulmanes que para el resto de las personas o grupos religiosos”. A pesar de que ellos atacan cada grupo o comunidad, la máxima traición para ISIS es que una persona sea musulmana pero no siga su versión del islam. Entonces no hay oportunidad de convertirle y unirle a ellos, la persona debe morir.

Ellos piensan, y muchos civiles en Siria están de acuerdo, con la idea de que DAESH es financiada por el mercado negro y los carteles de drogas en medio oriente. Esta idea surge ya que, los rebeldes, por ejemplo, no tienen el acceso a tantos recursos como lo tiene ISIS, a pesar de contar con el apoyo de una gran parte de la población en Siria.

En este punto, el régimen tiene como enemigo principal a los rebeldes, después a ISIS, quienes están atacando a sus simpatizantes y sus comunidades. Los rebeldes tienen que pelear contra el régimen y contra DAESH. Y estos últimos pelean contra todos los aliados, quieren convertir a tantos foráneos como sea posible, quieren crear miedo y racismo en el mundo. Un dato muy interesante es que el 50% de los soldados de DAESH son foráneos. Gente nacida y crecida como cristianos, ateos, católicos, judíos, etc. Personas que se encontraron con ellos en sus propios países y viajaron para unirse a su grupo.

Creo que no hay necesidad de explicar lo que siguió. Todos hemos escuchado sobre ello, las bombas, los refugiados, el odio, el racismo, el miedo a lo diferente. Ahora, en la siguiente parte quiero compartir las historias personales de cada una de las personas con las que hable.

Bassel era un interno de medicina en Alepo. Antes de que la guerra civil comenzara el hacía sus prácticas en un hospital local. Él fue amenazado por el régimen, esto por ser parte de la gente que se oponía el gobierno de al-Assad, y tuvo que huir. Esto paso antes del primer ataque. Escapo cruzando Turquía y después llego a Grecia. Después de entrar a Europa, aplico para obtener refugio en el Reino Unido, ya que Bassel desde antes hablaba un inglés perfecto.

Durante su viaje hacía Reino Unido, conoció a un grupo de refugiados y voluntarios que estaban trabajando con huérfanos de guerra viviendo en Líbano, niños de Siria. Y aunque él está ahora establecido en Reino Unido, siempre está viajando al Líbano para trabajar con los niños “Ellos viven en condiciones muy pobres” cuenta “Ellos no tienen rutinas ni seguridad en sus vidas, se sienten solos y tristes”. El trabajo de Bassel es hablar con ellos y tratar de ayudarlos a abrir sus emociones. Nos contó de un niño de ocho años, quien casi nunca habla y siempre está solo; una vez logró conversar con él y el niño le dijo “Me siento como un hombre viejo” Bassel le preguntó que quería decir con eso “No lo sé” respondió “Solo me siento viejo, viejo y cansado, ya no espero nada” Esto nos golpeó a todos, no debería existir un solo niño de ocho años sin esperanza, sintiéndose de esa forma.

Bassel también nos contó la experiencia con el racismo de una de las niñas. Mientras veían la única televisión que tienen en el refugio, ella vio las entrevistas de personas en otros países declarando que no querían tomar refugiados “Ellos no quieren refugiados porque los refugiados van a bombardear a sus familias, van a destruir sus ciudades”. La niña solo miro a un lado y dijo “Yo solo quiero que Siria este en paz y poder volver a mi hogar, a mi país. Y espero que nunca, nadie tenga que pasar por lo que nosotros estamos sufriendo”.

Ahmad es un ingeniero, él trabajaba en Damasco antes de venir al Reino Unido. Como aplico para una beca antes de mudarse, obtuvo una visa de estudiante y pudo evitar aplicar por asilo. Tiene un hermano y una hermana menores. Su hermano es contador y también vive en el Reino Unido, su hermana termino una carrera en artes, pero ella no quiso dejar Siria. La razón es la siguiente: los padres de Ahmad tienen casi setenta años, están retirados y algo enfermos, y aunque sus hijos intentaron convencerlos de mudarse ellos no desean hacerlo. Tienen miedo, han visto cuanto odio existe hacia los refugiados, tampoco hablan ninguna otra lengua y prefirieron quedarse en su país. Es por eso que su hermana no quiso dejarlos solos, y decidió quedarse con ellos.

Entonces alguien hizo esa pregunta que todo mundo lee y escucha en los medios: ¿Por qué la mayoría de los que huyen son hombres? ¿Por qué no se quedan y pelean por su país? ¿Por qué dejan a las mujeres y a los niños detrás?

La respuesta de Bassel fue: “Sí solo los hombres están huyendo, ¿por qué tengo un refugio lleno de niños huérfanos? Y Ahmad explicó: “Con todo y la realidad de que DAESH es un peligro para las mujeres, porque las secuestran y las usan como esclavas sexuales; si eres un hombre entre los 18 y los 45 años en Siria, ya sean los rebeldes, el régimen o DAESH van a tratar de obligarte a unirte a sus fuerzas o peor, van a matarte porque no estas siendo útil”

Es tan sencillo juzgar cuando no se está en la situación, sin ver el sufrimiento de los otros. Es muy cómodo solo sentarse en casa, leer un montón de noticias falsas y mirar videos que hablan de intenciones oscuras en lugar de escuchar a la gente que está siendo asesinada, que están pasando por esta horripilante situación. Es tan sencillo ser un “revolucionario de internet”.

Bassel dijo “algo que he notado es que la gente cree que los sirios somos alguna clase de comunidad salvaje. No lo somos, teníamos televisión, internet y libros. Yo estaba estudiando medicina para convertirme en doctor. Nosotros no somos ignorantes o salvajes, o extremistas religiosos, somos personas, como tú, como los británicos, como cualquier sociedad de cualquier país en el mundo”.

Ahmed también comento al respecto “la gente de otros países cree que somos ciudadanos de segunda clase. Que no tenemos valores o desarrollo, y eso es injusto y racista. Nosotros teníamos nuestras vidas, nuestros trabajos. Yo era un ingeniero, mi hermano trabajaba como contador de una compañía y mi hermana enseñaba artes. Nosotros somos humanos, no bestias o -musulmanes locos que quieren tomar y convertir otros países- ¿Me quieres fuera de tu país? Bien, deja de bombardear y matar a mi gente”.

Ahmed perdió a uno de sus primos en una protesta contra el régimen. Ellos escucharon en los medios que los protestantes detenidos estarían en prisión, por haber desobedecido las advertencias del gobierno, pero a pesar de que su familia trato de encontrarlo, jamás volvieron a escuchar de él.

Ahora, debo disculparme porqué olvide tomar nota del nombre del investigador alemán. Cuando estaba sentada en la mesa donde Ahmed estaba hablando, él llego unos momentos después y se sentó a un lado mío, escucho con atención hasta que tuvo la oportunidad de hablar. Primero, compartió con nosotros que el viajo por Siria durante cinco meses, para una de sus investigaciones sobre recursos locales para sustentabilidad verde. Después nos contó la razón por la que estaba en el evento: “He estado viajando alrededor de Europa por mi trabajo, pero cada vez que escucho que habrá un evento en donde refugiados del conflicto en Siria estarán presentes hago un poco de tiempo para asistir” y continua “cuando estuve en Siria, en el 2013, fui a Damasco por dos días, el primer día visité la mezquita principal en el centro de la ciudad, ahí conocí a este artista. Estaba sentado en el suelo vendiendo su trabajo, pinturas y artesanías hechas a mano. Le pregunte sobre una de ellas y comenzamos a platicar, yo quería aprender sobre la cultura siria y él fue muy amigable y fácil de tratar. Después de una larga charla, me preguntó en dónde me hospedaría, le respondí que aún no había reservado ningún lugar y que tenía que encontrar uno pronto” hizo una pausa y miro hacía el techo, continuo “Me ofreció su casa, hasta ese momento yo estaba impresionado con la generosidad de la gente siria, pero eso fue más allá de lo que pude haber esperado. Sería imposible encontrar a alguien en Londres o en Berlín que esté dispuesto a ofrecer su casa a un desconocido. Pero yo encontré a alguien así en Siria. Me quede esa noche y al día siguiente continué con el viaje, el me dio su tarjeta e intercambiamos correos electrónicos, más tarde ese año, escuche sobre la bomba química cerca de Damasco, le envié un correo, pero no hubo respuesta”.

Tengo que admitir, mi corazón se rompió cuando escuche eso. Él continuo “Lo he estado buscando. No sé si este vivo, pero si lo está, quiero saber si está bien, si tiene un trabajo y un lugar dónde quedarse”.

Lamentablemente, no pude continuar escuchando, salí por un momento a tomar aire. Me sentía al borde del llanto, pero al mismo tiempo no salían las lágrimas. Volví al evento y me senté en otra mesa, fue entonces cuando escuché la historia de Kate.

 “Yo enseñaba a niños de 7 a 8 años, y a adolescentes de 15 a 17” Dijo mientras compartía con la mesa las cartas de despedida que sus alumnos hicieron para ella “Termine mi trabajo en el verano del 2007, y quería quedarme por lo menos un mes para poder hacer algunos recorridos turísticos, lamentablemente una noche el director del British Council entro a los dormitorios y nos dijo que debíamos partir en ese preciso momento, que la situación se estaba tornando peligrosa y que volaríamos de vuelta al siguiente día” Ella miro las tarjetas y los dibujos por un momento. La que yo tenía en las manos, mostraba un dibujo precioso de un atardecer por uno de los lados “Jamás he visto atardeceres más hermosos que los que vi en Siria” dijo “Puedes ver claramente los colores mezclándose hermosamente en el horizonte. Fue una experiencia mágica” Entonces alguien pregunto: “¿aún tiene contacto con alguno de sus estudiantes?” su rostro se llenó de melancolía “No, no pude contactar a ninguno de ellos” abrió una de las cartas y la sostuvo en sus manos “Algunas veces me despierto en la noche y puedo recordar diciéndolos -Good morning teacher- en coro, otros días recuerdo a los más pequeños, aprendiendo como decir en inglés que es lo que querían ser de adultos. Puedo recordar perfectamente a cada uno de ellos, sus nombres y sus sueños, uno quería ser doctor, otro maestro, bomberos, ingenieros. Los veo dibujando y pintando como se veían en el futuro ejerciendo su profesión y escribiendo los nombres en inglés” En ese momento sentí de nuevo la necesidad de dejar la mesa, pero no lo hice “los más grandes, me contaban lo que querían hacer después de graduarse, uno de ellos quería estudiar una carrera en farmacéutica, en Francia, para poder aprender otro idioma. Todos los días me pregunto si están vivos, si están a salvo, si lograron escapar o si siguen atrapados ahí, hay días en los que no puedo dormir”.

El evento termino a las 4 p.m., pero antes de irme del lugar quise preguntarle a Bassel y a Ahmad una última pregunta “¿Cuál es tu opinión sobre los otros países que se están participando en la guerra?” Y a pesar de que les pregunte esto por separado, ambos respondieron algo muy similar.

Ellos creen que, a pesar de que estos países aseguran que lo hacen por el bien de Siria, existen intereses políticos y económicos detrás de su participación, y que influyen sobre su “postura” sobre a qué grupo apoyar; esperando de algún modo obtener beneficios en retorno. También creen que, si realmente estuvieran interesados en contribuir, estos países estarían ayudando a las personas que buscan refugio, no los estarían bombardeando.

Cuando deje el edificio me sentía mareada. Todas esas experiencias, toda la tristeza, necesitaba sentarme y calmarme un poco. Encontré un jardín al lado del museo, el cual fue abierto por el Dalai Lama, y en el cual vi la siguiente cita, que quiero compartir:

“Nosotros, humanos, estamos atravesando un periodo crucial para nuestro desarrollo. Conflictos y desconfianza plagaron el siglo pasado, lo cual trajo sufrimiento humano y destrucción ambiental inmensurable. Es por el interés de todos nosotros, que habitamos este planeta que hagamos un esfuerzo para convertir el nuevo siglo en una era de paz y harmonía”.

Me senté ahí por un momento, pensando en todo lo que acababa de escuchar, también en lo que pasa en México, toda la impunidad que existe. Pensando en cómo podría compartir todo lo que escuche y aprendí. Era mi deber compartir todo lo que aprendí y mientras escribo aquí todo esto, quiero decir, como favor abierto a todo aquél que quiera aceptarlo: por favor no seas prejuicioso, no seas racista, no seas condescendiente con otras personas, otras culturas, otras religiones. Hay personas malas en todo el mundo, esto no significa que cada persona que comparta el mismo color de piel, la misma religión o la misma nacionalidad es igual.

Si no te gusta lo diferente, entonces solo respétalos. Y más importante aún, no tomes tus derechos humanos por sentados. La gente generalmente culpa a la víctima porque es más fácil decir: “Son salvajes”, “bombardéenlos a todos, todos son lo mismo”, “ella se lo merecía por puta”, “él se lo merecía por homosexual”, pero recuerda que un extremista va a pensar de ti: “Esta persona merece morir por qué no comparte mis ideas” ¿Puedes ver las similitudes? Y pido, no seamos como ellos. Seamos mejores humanos, eduquémonos correctamente, leamos, conozcamos personas con otras culturas y otras religiones. Nosotros, como ciudadanos globales, tenemos una gran responsabilidad, cuidarnos unos a otros y buscar un mundo más justo y equitativo. Jamás alcanzaremos una utopía, pero, al menos yo, creo que podemos ser más compasivos, y tomar un mejor rumbo.

Sé, que este ha sido un post muy, muy largo, pero si lo leíste todo, muchas gracias.

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3 thoughts on “Nosotros estuvimos ahí, la guerra en Siria

  1. En verdad que me ha conmovido mucho tu escrito Perla, te doy las gracias por compartir estas experiencias con nostros y leerte, historias como estas te ponen a reflexionar y mejor aún a solidarisarte con los demás. Es verdad que existe aún mucho odio racial y las personas no se ponen a imaginarse por lo que pasan los refugiados, yo he escuchado comentarios como:
    “Yo no sé porqué la gente se pone a donar dinero para ayudar a gente de otros países si aquí también tenemos gente pobre y niños pobrecitos” -US Citizen
    “Camina rápido estas personas no son confiables” campo de refugiados en Belgrado
    Pero también en Dublin me tocó ver muchas muestras de afecto como una bienvenida masiva y grupos de apoyo trabajando en pro de los derechos de los refugiados.
    Espero que las personas al leer tu post puedan ser receptivas hacia tu mensaje y empáticas con las otras culturas o grupos religiosos.
    Por lo pronto a mi me has inspirado a escribir sobre el tema, cuando leí “Era mi deber compartir todo lo que aprendí ” me cayó el veinte de que las experiencias que uno vive pueden ser referencia para afectar las mentes de manera positiva o al menos invitar al análisis.
    Saludos y no dejes de compartirnos tus historias.

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  2. Hola Karen! muchas gracias por tu comentario!
    Si, lamentablemente, mientras no conozcamos a las personas detras de los numeros nunca nos vamos a sensibilizar al respecto. Yo tambien escucho muchisimo ese comentario aqui en Reino Unido, sobre todo en lugares donde, ironicamente, casi no hay foraneos viviendo (referente a: nosotros tambien tenemos nuestros pobres) y siento feo al leerlos o escucharlos.
    🙂 si yo tambien espero que reciban el mensaje y si no, por lo menos, crearles curiosidad por investigar y conocer otras culturas. Y si, tratare de seguir compartiendo todo lo que aprendo!

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