relaciones interculturales · Viajes, Cultura y Aprendizaje

Relaciones (inter) Culturales

Este 23 de diciembre, Ángelo y yo cumpliremos nuestro tercer aniversario; también ayer, que fue 21, cumplimos nuestro segundo mes de casados y como es una fecha tan importante para nosotros, esta vez quiero hablar sobre las relaciones interculturales o internacionales.

Cuando conocí a Ángelo no esperaba saber sobre él de nuevo. Yo estaba en Madrid, haciendo un recorrido de bares y Ángelo estaba en una noche de fiesta con su antiguo jefe por ser el último día de su viaje de negocios. De alguna forma, después de conocernos esa noche, terminamos juntos, en Londres y no podría estar más feliz por cómo sucedieron las cosas.

Cómo en todas las relaciones, tenemos buenos y malos momentos, tenemos fortalezas y debilidades, aunque estos son diferentes de las que solía tener con mis ex parejas o las que veo en las relaciones de mis conocidos.

Empezare con las dificultades culturales, porque creo que estas son las cosas con las que la mayoría de la gente con una relación parecida podría relacionarse. Haber tenido un trasfondo cultural diferente importa mucho en una relación, importa MUCHÍSIMO. Al principio, en nuestro primer año juntos, cuando salíamos a pasear en Londres yo no me sentía extraña de querer besarlo en público, mucha atención no era raro para mí, como mexicana me resulta normal y nunca pensé que esto podría resultarle incómodo a él. Ángelo es portugués, pero ha pasado más de la mitad de su vida viviendo en el Reino Unido, por lo tanto, su trasfondo cultural es incluso más diverso. Entonces, cuando me dijo que no le gustaba ser demostrativo en público me sentí bastante triste. Comencé a tener dudas sobre el amor, sobre su lealtad. Ahora es al contrario, ya no me gusta ser afectiva en público y a él no le importa demostrar afecto en las calles, pero en ese entonces me sentí rechazada.

Otra cosa que me resulto interesante fue la comida. Como mexicana, una gran parte de socializar y conectarse con tu pareja o con las personas es a través de la comida. Para mí era normal comer del mismo sándwich de mi amiga, beber del mismo vaso o usar los mismos cubiertos. Cuando salíamos a comer generalmente pediríamos varios platillos y lo compartiríamos entre todos, así todos podían probar. Aquí, aparte de los restaurantes de tapas, no he visto a los británicos hacer lo mismo, jamás los he visto compartir el mismo platillo, los mismos cubiertos o el mismo vaso; ellos ordenan cada uno su comida y es todo. En nuestras primeras citas esto fue una conmoción para mí, recibir un “no” como respuesta cuando le pregunte que si quería de mi comida y recibir un “no” cuando pregunte si podía probar la suya fue tan extraño. ¿Por qué no? ¿Hay algo malo en mí? ¿Con mi comida? ¿Le molesto? Lentamente he aprendido a que simplemente es la forma en la que es aquí.

La franqueza, esto también fue un ‘shock’ cultural para nosotros. No puedo hablar por otros países latino-americanos, pero puedo asegurar que los mexicanos tendemos a ser bastante francos y nos abrimos fácilmente para hablar sobre nuestras vidas, relaciones, problemas, ideologías, religiones, cualquier tema que aquí, es usualmente considerado bastante personal. Desde los taxistas, hasta la persona que conociste en el banco/calle/restaurante. Hablar sobre nuestras vidas personales es algo bastante normal, no es algo que nos apure demasiado, nos gusta compartir y escuchar. Podemos preguntar muchas cosas sin sentir que hacemos mal porque para nosotros, es normal compartir estas cosas con gente que recién conocemos.

Ángelo y la mayoría de los británicos son completamente lo opuesto. Aparte del hecho de que jamás harás amigos con el que espera delante de ti en el supermercado, cuando finalmente se juntan los amigos hablan de cosas como el clima, comida, futbol o cualquier deporte, música, tal vez se quejen del gobierno, pero sin profundizar sobre ello, ropa incluso colchones (es en serio, es una historia real). Cuando noté esto me sentí bastante culpable, a pesar de no ser sociable, para mí seguía siendo normal hacer preguntas personales sobre los demás, no por el gusto de ser ‘chismosa’ pero porque para mí es socialmente aceptable.

En las discusiones o debates, estoy acostumbrada a discursos rebuscados, adornados y llenos de intensidad. Con Ángelo las conversaciones son simples, claras y directas. La intensidad, o ser muy intensos es parte esencial del comportamiento mexicano. No importa cuanto lo nieguen algunos, somos dramáticos, en el buen sentido. Somos muy expresivos, siempre tenemos sentimientos fuertes y nos gusta demostrarlos, opiniones y convicciones fuertes y también somos muy apasionados, y a veces bastante exagerados, aun y cuando tratamos de proyectar frialdad o estar relajados.

Aquí la gente es en verdad muy fría, y bastante desinteresada, y esto no es malo, es simplemente la forma en la que son. Y cuando estas acostumbrada a discusiones acaloradas sobre política, religión o el tema que sea y tu pareja se ve tan calmada que hasta parece que se burla de ti pues es… bastante extraño. Muy directo, muy crítico, muy terminante, todas esas cosas a las que no estaba acostumbrada ahora son pate de mi vida, y debo admitir que al principio eran bastante abrumador.

Pero, los beneficios de una relación intercultural (o internacional, no estoy segura de cual sea la definición correcta) van más allá de cualquier mal entendido. Aprendes otros puntos de vista, aprendes sobre otras culturas, sobre las maneras de cierto lugar, cómo funciona el lenguaje corporal en un lugar nuevo, la corrección política, idiomas, ideas, todo esto más el poder ser capaz de interpretarlo todo desde una nueva perspectiva. Aprender sobre el mundo, sobre todo. Enriqueces no solo tu conocimiento cultural, pero también aprendes a ser más tolerante, y es hermoso.

Aprendí como respetar la cultura británica sin dejar de lado mis principios. El entendimiento es clave y mientras más escuchas a tu pareja ganas más y más. Es siempre una experiencia fantástica, desde conversaciones sobre cosas simples como ¿Cuál es la mejor comida? Hasta ¿Cómo salvarías el mundo? Y escuchar todo desde otra mentalidad y entender por qué esa persona piensa de esa forma es simplemente invaluable. Compartir es sinónimo de que te importa, y compartir todo este maravilloso conocimiento e ideas es simplemente increíble. Te hace sentir que eres una nueva persona cada día, todos los días y te motiva a descubrir, a aprender y a estar más consciente de que tan extraordinario es el mundo.

Con una pareja de otro lugar no hay forma de que te sientas aburrido. Cualquier cosa que hagan, siempre será una nueva experiencia. Como tu pareja percibe ciertas actividades, como hace ciertas cosas, descubrir que hay muchísimas formas de obtener el mismo resultado. A veces es muy fácil quedar atrapado en una sola versión de la vida, pero con Ángelo, tengo ese presentimiento de que ya no volverá a pasar. Desde la discusión tonta de cuál es la mejor forma de cocinar algo hasta decidir qué película queremos ver o en donde deberíamos cenar siempre llevaran a conversaciones sobre cómo nuestra cultura influye nuestras formas de hacer las cosas y las decisiones que tomamos, es como una retroalimentación positiva que te ayuda a crecer.

Desde estar aprendiendo portugués, haber escuchado música que no había escuchado antes, comer comida internacional, haber visto películas que jamás supe que existían, tener discusiones acaloradas sobre cómo el mundo debería ser para que pueda salvarse a sí mismo, cual es el mejor sistema político, cual es el mejor sistema económico, aprender del otro sobre coloquialismos y groserías en diferentes idiomas, decidir cuál es la mejor forma de limpiar la casa o simplemente pasar una tarde hablando sobre filosofía y si es posible que exista vida en otro planeta; y la mejor parte es siempre poder ayudarnos mutuamente a ser una mejor versión de nosotros, y realmente creo que venir de culturas diferentes ha influido en esto.

No estoy intentando desestimar las parejas que son del mismo país/estado/cultura/religión. Lo que intento expresar es que, en mi experiencia, haber conocido a Ángelo fue una de las mejores cosas que me han pasado. Y aunque suene exagerado, vivir con una persona que ve al mundo de una forma completamente diferente a la tuya, aunque puede ser desafiante, es excitante. Las debilidades, una vez superadas se vuelven fortalezas que hacen de nuestra relación una más fuerte y más feliz. Al final del día, lo que importa es estar con alguien que te ama por quien eres y en mi caso la relación me ha ayudado a convertirme en una mejorada y mejor versión de mí, de Perla.  No solo en el aspecto de ser mejor ser humano, también me ha dado la percepción de una realidad diferente y una vez que empiezas a ver el mundo a través de otro cristal, este empieza a mirarse aún más hermoso.

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